julio 07, 2012

Perfume

Duró poco la revelación, pero cómo reveló. La Gris a la que mamá le grita que se levante cuando no pone el despertador parece haberse quedado atrás. Ya no estoy tan segura de nada. El Gabriel al que podía dejar callado ahora me deja callada a mi.

-¿Bueno?
-¡Hola! ¿Cómo estás?
-Hola, Gris. Bien, ¿tú?
-Bien también... Ehm... ¿Sí nos vamos a ver hoy?
-Es que todavía no sé, la verdad no creo, no me va a dar tiempo.
-Ah ya... Bueno, no importa. La próxima semana sí puedes, ¿no?
-Igual y sí, pero te aviso.
-Bueno, pues... Cuídate, hablamos por internet, ya qué.
-Sí, cuídate, Gris. ¡Adiós!
-Adiós...

Fue entonces cuando entendí que tenía que regresar ese perfume a su caja, antes de sucumbir a usarlo y morir atropellada por falta de atención y por ir riéndome sola. Guardarlo en el fondo del cuadro del clóset donde están los que no me gustan, el Colors de Benetton que me regalaron y era de hombre y mi colección de pelotas saltarinas. Ahí donde nunca busco nada.

julio 06, 2012

Loseta.

Hubo una revelación momentánea de la que creí por momentos volver a salir airosa. Unos días de hablar de nuevo como antes y las cosas crecieron exponencialmente. Usar el término exponencialmente sabiendo lo que digo es en cierta medida producto de aquella vieja escuela que tanto odié, pero que cada que pienso en ella me recuerda ese bonito Casio CTK-3000 que presté y no he visto desde hace unos meses...

-¿Cómo dices que es el piso de tu sala?
-Gabriel, conoces mi casa...
-Ah sí... No, no es una opción.
-No, tampoco el sofá ni las almohadas en el piso.
-Sí podría ser que... Definitivamente tenemos que planear una pijamada más cómoda.
-Igual no la vamos a hacer. Menos con pijama...
-No no creo...
-Podemos calentar unos bombones en la estufa.
-¡Sí! No... Tenemos que parar.
-No, no tenemos que. Es raro, vamos a parar, pero no porque tengamos que hacerlo.
-¿Cómo?
-Vamos a caminar mañana. ¿Te gusta Reforma?
-¿Otra vez? Sí, vamos.

Entonces terminamos sentados en el Ángel de la Independencia que mi país todavía no consigue, como nosotros, una independencia que siempre ha sido controlada por un más allá que odiamos con toda el alma, pero del que nos burlamos tomándonos de la mano a ojos de un mundo ciego. Ciertamente es una historia muy triste... Lo esencial es invisible a los ojos.

julio 05, 2012

Complejos


Desperté tarde esta mañana. Debía salir a eso de las 7:30 de casa. Eran las 7:34 y escuché el grito de mi madre recordándome la importancia de despertar con el principio del segundo movimiento de la Novena de Beethoven voluntariamente o despertar escuchando un estruendoso "¡Griselda!"...

En unos minutos completé mi sencillo atuendo. Me dirigí al metro con la intención de leer durante la larga hora de camino, pero no pude concentrarme. Pensé en lo que sería desaparecer, volverme invisible... Que la gente dejara de voltear cuando me aparezca por ahí, pasar simplemente desapercibida... Entonces descubrí que ese chico que me encanta por _______ se ha dedicado a cada momento a reforzar mis complejos de superioridad y de perfección...

Sabiendo de manera puramente consciente que no soy superior y que no soy perfecta, me tranquilicé...

-¿Bueno?
-¡Hola!
-Hola. Oye estoy un poquito ocupado, ¿te puedo marcar en un rato?
-No, no te preocupes, no es importante, nadamás llamaba... así porque sí... jaja...
-Ah, bueno, de todas formas te llamo. ¡Bonita tarde!
-Sí, igual... ¡Bye!
-Bye-bye.

No, Gris. No eres tan importante.