
¿Por qué diablos no puede una mujer encontrar a alguien que le diga justo las palabras que quiere escuchar? Por lo menos... Ya no digamos que sea el hombre ideal rico, guapo y exitoso, o que cumpla sus promesas... No, no... Estamos prácticamente resignadas. Pero no nos resignaremos a no poder siquiera escuchar al chico coqueto en turno decirnos unas palabras precisas, no siempre melosas, pero las exactas para que las malditas mariposas se vuelvan locas.
Pareciera que saben bien cuál es esa palabra mágica... y ni siquiera hablamos de que la usen para llevarte a la cama, ni siquiera eso. La usan un par de veces para tenerte babeando, te piden cosas más formalitas o te ofrecen colgarte un título, y después se olvidan de cómo lo lograron y de que lo deben conservar.
Nos llevan a preguntarnos frecuentemente si durará, si de verdad queremos estar con ese chico, si habrá alguno que no olvide qué decir y cómo hacerlo...
Gris.



