junio 09, 2012

Qué cosas...

Otra vez salí de la asquerosa escuela a la que asisto, esa que odio pero que no me quedó otra opción. El método autodidacta funciona sólo con las cosas que me gustan. Así de la nada no aprendo bien por mi misma. A pesar del coraje que me da tener que ir diaria y puntualmente, ese día salí de buenas. Había tenido una muy fructífera clase de matemáticas. Las cosas que impartieron no las entendía del todo y salí sintiéndome una master del álgebra.

-¿Bueno?
-¡Hey! ¿Qué onda, mujer? ¿Terminaste tus divertidas clases?
-Jaja, sí, voy saliendo. Voy rumbo a mi casa.
-Qué bien. Te escucho bien... mejor de lo normal.
-Sí, el día va bien.
-Oh, me alegra. Bueno, llamaba para saber si vas a...
-Me encantaría. ¿Dónde nos vemos?
-Ah... pues... eh... jaja, qué cosas... No sé, ¿alguna idea?
-Mmm... Te veo donde siempre a laaaas... 3.
-¿3:30?
-Hecho.
-Ok. Tons allá te veo. Te peinas.
-Olvídalo, iluso.
-Bueno, como sea puedo decirte Frida.
-Adiós.
-Jaja
- ...
-Adiós...

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