junio 11, 2012

Personalmente

Otra vez apagué el despertador. Ese odioso '¡Griselda!' matutino no sonó.  Mamá está trabajando.  Sonó el timbre.

-¿Quién?
-¡Hola, Gris! ¡Soy yo!
-Definitivamente, la duda es cuál de los 6 mil millones de yos toca.
-Jaja, ya abre Gris, soy yo.
-No, no te abro, Gabriel.
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-Grosera esta. Ven y dame un abrazo.
-¿Cómo está mi yo consentido?
-Ah... Me quedé sin chamba de los sábados...
-¡Cómo crees!
-Sí, vengo a invitarte el último helado que te invitaré hasta conseguir trabajo de sábado.
-Es como si me dijeras que soy la de los sábados.
-No, nena, eres la de diario, nomás que te haces del rogar.
-Nena...
-Oh, tu dame un beso.
-¿Helado de donde?
-Mi beso...
-Me gustan los de La Michoacana de junto al mercado.
-¿Apoco también venden besos? ¿Eso no cuenta como prostitución? Jaja.
-¿Vamos o no?
-Sï, vamos...

Caminando despacio aprovechamos el tiempo para platicar más relajadamente. Ese Gabriel... Hace que se me olvide que odio no poner el despertador.

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